| 1 cuota de $25.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000,00 |
| 2 cuotas de $14.936,25 | Total $29.872,50 | |
| 3 cuotas de $10.370,83 | Total $31.112,50 | |
| 6 cuotas de $5.912,92 | Total $35.477,50 | |
| 9 cuotas de $4.397,22 | Total $39.575,00 | |
| 12 cuotas de $3.700,00 | Total $44.400,00 |
| 1 cuota de $25.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000,00 |
| 2 cuotas de $16.047,50 | Total $32.095,00 | |
| 9 cuotas de $5.651,67 | Total $50.865,00 | |
| 12 cuotas de $5.018,75 | Total $60.225,00 | |
| 24 cuotas de $4.391,25 | Total $105.390,00 |
| 3 cuotas de $11.398,33 | Total $34.195,00 | |
| 6 cuotas de $7.022,92 | Total $42.137,50 |
| 3 cuotas de $11.550,00 | Total $34.650,00 | |
| 6 cuotas de $7.062,92 | Total $42.377,50 |
| 18 cuotas de $4.556,81 | Total $82.022,50 |
«El horizonte está en los ojos, no en la realidad», dijo el escritor Ángel Ganivet (1865-1898)
«Horizonte» podría ser una de esas palabras que acaba desterrada de la prosa diaria, despojada de su verdadero significado por lenguajes de urgencia, o relegada a libros y folletos turísticos. ¿Por qué?
Porque, aunque está en todas partes, solo se ve si realmente se busca. Es una forma de mirar. Así nos lo explica, despacio, y con una deslumbrante sencillez, este libro de Carolina Celas, su debut como autora: un trabajo delicado, envolvente y casi hipnótico, en el que no hay dos paisajes iguales, y todos están unidos por una única línea sobre la que reposamos el deseo de seguir mirando.
«Horizonte» es un libro-álbum redondo, texto e ilustración conforman un todo indivisible, en el que las palabras construyen un diálogo, un poema acompasado (Todos los días estás acá. Ahí. Y más allá), un relato de acción (Ahora te invento), de misterio (Cuando me tiendo en el suelo, desapareces), de suspense (Te busco para atraparte), y las imágenes te revelan el significado de espera, de distante, de infinito y, finalmente…
Una lectura para disfrutar a cualquier edad, que abre ante nuestros ojos nuevas perspectivas, y nos invita a ser observadores, y a buscar esas líneas que, en lugar de limitar, crean un espacio de encuentro.

