| 1 cuota de $27.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.000,00 |
| 2 cuotas de $16.131,15 | Total $32.262,30 | |
| 3 cuotas de $11.200,50 | Total $33.601,50 | |
| 6 cuotas de $6.385,95 | Total $38.315,70 | |
| 9 cuotas de $4.749,00 | Total $42.741,00 | |
| 12 cuotas de $3.996,00 | Total $47.952,00 |
| 1 cuota de $27.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $27.000,00 |
| 2 cuotas de $17.331,30 | Total $34.662,60 | |
| 9 cuotas de $6.103,80 | Total $54.934,20 | |
| 12 cuotas de $5.420,25 | Total $65.043,00 | |
| 24 cuotas de $4.742,55 | Total $113.821,20 |
| 3 cuotas de $12.310,20 | Total $36.930,60 | |
| 6 cuotas de $7.584,75 | Total $45.508,50 |
| 3 cuotas de $12.474,00 | Total $37.422,00 | |
| 6 cuotas de $7.627,95 | Total $45.767,70 |
| 18 cuotas de $4.921,35 | Total $88.584,30 |
«El horizonte está en los ojos, no en la realidad», dijo el escritor Ángel Ganivet (1865-1898)
«Horizonte» podría ser una de esas palabras que acaba desterrada de la prosa diaria, despojada de su verdadero significado por lenguajes de urgencia, o relegada a libros y folletos turísticos. ¿Por qué?
Porque, aunque está en todas partes, solo se ve si realmente se busca. Es una forma de mirar. Así nos lo explica, despacio, y con una deslumbrante sencillez, este libro de Carolina Celas, su debut como autora: un trabajo delicado, envolvente y casi hipnótico, en el que no hay dos paisajes iguales, y todos están unidos por una única línea sobre la que reposamos el deseo de seguir mirando.
«Horizonte» es un libro-álbum redondo, texto e ilustración conforman un todo indivisible, en el que las palabras construyen un diálogo, un poema acompasado (Todos los días estás acá. Ahí. Y más allá), un relato de acción (Ahora te invento), de misterio (Cuando me tiendo en el suelo, desapareces), de suspense (Te busco para atraparte), y las imágenes te revelan el significado de espera, de distante, de infinito y, finalmente…
Una lectura para disfrutar a cualquier edad, que abre ante nuestros ojos nuevas perspectivas, y nos invita a ser observadores, y a buscar esas líneas que, en lugar de limitar, crean un espacio de encuentro.

