| 1 cuota de $26.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.500,00 |
| 2 cuotas de $15.832,43 | Total $31.664,85 | |
| 3 cuotas de $10.993,08 | Total $32.979,25 | |
| 6 cuotas de $6.267,69 | Total $37.606,15 | |
| 9 cuotas de $4.661,06 | Total $41.949,50 | |
| 12 cuotas de $3.922,00 | Total $47.064,00 |
| 1 cuota de $26.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $26.500,00 |
| 2 cuotas de $17.010,35 | Total $34.020,70 | |
| 9 cuotas de $5.990,77 | Total $53.916,90 | |
| 12 cuotas de $5.319,88 | Total $63.838,50 | |
| 24 cuotas de $4.654,73 | Total $111.713,40 |
| 3 cuotas de $12.082,23 | Total $36.246,70 | |
| 6 cuotas de $7.444,29 | Total $44.665,75 |
| 3 cuotas de $12.243,00 | Total $36.729,00 | |
| 6 cuotas de $7.486,69 | Total $44.920,15 |
| 18 cuotas de $4.830,21 | Total $86.943,85 |
«El horizonte está en los ojos, no en la realidad», dijo el escritor Ángel Ganivet (1865-1898)
«Horizonte» podría ser una de esas palabras que acaba desterrada de la prosa diaria, despojada de su verdadero significado por lenguajes de urgencia, o relegada a libros y folletos turísticos. ¿Por qué?
Porque, aunque está en todas partes, solo se ve si realmente se busca. Es una forma de mirar. Así nos lo explica, despacio, y con una deslumbrante sencillez, este libro de Carolina Celas, su debut como autora: un trabajo delicado, envolvente y casi hipnótico, en el que no hay dos paisajes iguales, y todos están unidos por una única línea sobre la que reposamos el deseo de seguir mirando.
«Horizonte» es un libro-álbum redondo, texto e ilustración conforman un todo indivisible, en el que las palabras construyen un diálogo, un poema acompasado (Todos los días estás acá. Ahí. Y más allá), un relato de acción (Ahora te invento), de misterio (Cuando me tiendo en el suelo, desapareces), de suspense (Te busco para atraparte), y las imágenes te revelan el significado de espera, de distante, de infinito y, finalmente…
Una lectura para disfrutar a cualquier edad, que abre ante nuestros ojos nuevas perspectivas, y nos invita a ser observadores, y a buscar esas líneas que, en lugar de limitar, crean un espacio de encuentro.

